Monday, January 21, 2013

Anatomía de una noche argentina en Tokio. Cap #1: The Tango Effect.

Domingo, 5:30 A.M.: Estación Roppongi, línea Oedo. Estoy sentado esperando el subte. Saco el celular, busco la última entrada en "Notas." La sigo buscando. Busco otra vez. No está. Guardo el celular en mi bolsillo y en silencio espero el tren para irme bien a la mierda. "Mejor así," pienso.  

Trapped in the Phantom
Zone?
Nope, just bored
at the station. 
Sábado, 19:50: Estoy tirado en la cama. Tengo un cumpleaños en Roppongi dentro de 10 minutos y alrededor de 40 minutos de viaje. No tengo ninguna intención de mover un dedo para salir de la cama. "Hace frío, está lejos, es tarde, me quedo."

Sábado, 20:06: Vibra el celular.
Gunther: Vamos a lo de sakura.
Nico: A qué hora?
Gunther: 21
Gunther: Anda saliendo.
Gunther: No te cuelgues. 

Gunther: Yo me banio en 5 y salgo. 
El vigor de mi vital amigo renueva mis energías y logro despegarme de la cama con más fuerza de gravedad de todo oriente. 40 minutos más tarde.

Sábado, 21:50: 
Gunther: Llego 22:09 roppongi eki. 
Hijo de @#$%, menos mal que a las 21. Y menos mal que me lo tomé con la misma calma y llegamos al mismo horario.

Sábado, 22:15: Me encuentro con Gunther y su novia china (que ahora es japonesa, larga historia) de turno. Mis ilusiones de tener una noche medianamente entretenida se desmoronan en pedazos al ver a mi wingman en compañía de la carcelera del momento.

Feliz cumple. 
Domingo, 01:45 A.M.: Estoy sentado en una mesa con una china y dos japonesas con un alto nivel etílico en sangre. OK, esto empieza a levantar.

Domingo, 02:30 A.M.: La cumpleañera no entiende nada. Me abraza, me da un beso en la mejilla y se queda prendida. No sé qué carajo hacer, así que le doy un beso en la mejilla. No me suelta. どうしようかな?Me gira la cabeza, acercándose, hago lo mismo y repentinamente me estoy alejando por la puerta de salida porque parece una fantástica idea.

Domingo, 03:00 A.M.: Estoy en Feria, club nocturno al que no fui nunca. La china está en el tercer piso con otro amigo. Gunther y yo escapamos al primero. Entramos a una pista y manos que jamás pudimos adjudicarle a ningún cuerpo nos agarran desprevenidos en la oscuridad.

Domingo, 03:15 A.M.: Entramos al tercer piso, una japonesa alta y rubia de dudoso linaje puramente oriental me intercepta, separándome de mi compañero, que da dos pasos más antes de darse cuenta de que me perdió. Me gira y me pone frente a su amiga. Quedo en el medio. Me mira. La miro. Me doy cuenta de que no está mal y pienso "¿Por qué no?" Saco del cajón todo mi arsenal de antiguos movimientos y demuestro que, en el fondo, soy latino.

Feria.
Domingo, 03:20 A.M.: Está fascinada.

Domingo, 03:22 A.M.: Me pide que le hable en español.

Domingo, 03:25 A.M.: Quiere conocer Argentina.

Domingo, 03:27 A.M.: Se refiere a mí como セックシー。

Domingo, 03:30 A.M.: Mientras mi ego se toma un daiquiri de éter con Dios, Buda y Carl Sagan, ella y yo tomamos vodka en la barra.

Domingo, 03:35 A.M.: No me acuerdo su nombre.

Domingo, 03:40 A.M.: La gente alrededor está loquísima y se para en los sillones para caerse bien de culo al piso. Mucha fiesta por todos lados. Me muerde y me dice "It's the Vodka effect." "No... it's the Tango effect," respondo en una ágil pirueta que combina comentario político y un bananismo desenfrenado que por un segundo me hace sentir el James Bond del subdesarrollo.

Domingo, 03:50 - 04:30 A.M.: Escena desaparecida. 

Domingo, 04:40 A.M.: Se da cuenta de que en el fondo (lol, en el fondo) soy un nerd y esto sólo parece resultarle más interesante (Yo sabía que algún día iba a tener justicia por aquellos días en la secundaria). Me pregunta si sé cocinar y esto empieza a ponerse turbio.

Domingo, 05:14 A.M.: Es un buen momento para retirarse con la frente en alto. Gunther tiene el grillete más ajustado que nunca y esto ya no da para más. Antes, sin embargo, sería pertinente llevarme su contacto. "I just met you, and this is crazy..." me dice mientras anota su teléfono en mi celular. Nos vamos.

Domingo, 05:15 A.M.: Toco algo que no debía tocar en el teléfono y me mando una cagada. Me entero 15 minutos más tarde mientras espero el subte.

ありえない!

Saturday, January 12, 2013

ありえない![arienai!]


Japón es un lugar fascinante. No importa cuántas veces vengas ni de qué parte del mundo, lo más probable es que seas de donde seas, te vas a sorprender. Para bien y para mal, porque no quiero que nadie crea que pienso que esto es un paraíso de sushi, golosinas y animé en el que todo viene con una sonrisa y una reverencia adjuntada. Japón dista de ser un país perfecto, pero supongo que no existe tal cosa de todas formas. Aún así, hay muchísimas cosas dignas de aplauso y reverencia pero, fundamentalmente, de asombro. Es como un universo paralelo, con sus propias leyes espacio-temporales, donde por momentos parece que todo es posible. Cuando pensás que ya nada te va a sorprender, por supuesto, algo te vuelve a sorprender. Para alguien que viene desde tan lejos, a fin de cuentas, arriba es abajo de este lado del mundo. Literalmente. 

Curiosamente, todo parece ser al revés acá: se maneja por la izquierda (volante a la derecha), se come con palitos, la estructura del idioma se compone a la inversa, el sistema de escritura es completamente diferente. Mejor no hablemos de temas sensibles como la educación y la disciplina, pero baste decir que son cuestiones que rozan con lo religioso por aquí. Lo fundamental es entender cuál es la constante inexorablemente omnipresente en todos los aspectos de la vida japonesa para alguien que se ha criado en una cultura occidental: lo inédito

"Arienai" fue una de las primeras palabras nuevas que aprendí hace 4 años cuando (por medio de mi buen amigo Manuel Hernández) conocí a Juan y Gunther, dos argentinos que vivían y aún viven en Tokio, con quienes he tenido el gusto de compartir innumerables aventuras y desventuras de ambos lados del globo terráqueo. La traducción exacta de la palabra es debatible, pero se aplica a situaciones extrañas o inesperadas que sacuden nuestra capacidad de comprensión a primer impacto. Desde un primer momento insistieron en que era un término que íbamos a usar muchísimo acá. Luego de todas las cosas que nos han pasado desde entonces, debo decir que no podrían haber tenido más razón. Tal vez es porque venimos de otra cultura, tal vez al ser distintos atraemos cosas distintas. Todo parece ser motivo de anécdota. Estar en Japón te enfrenta constantemente con lo peculiar, lo distinto, lo azaroso, lo inédito. Lo "arienai." 

Situación: Somos 8 personas, estamos en Shibuya, tenemos frío y no sabemos a dónde ir. 

ありえない。 Chocolates con
forma de excremento. Lógico,
¿A quién no le gusta la mierda?
Sugerencia: Vamos a un rabuho (Love Hotel, digamos, un albergue transitorio), alquilamos un cuarto para 2 y nos metemos. Los 8. Seguro hay Karaoke ¿Qué puede salir mal?
Nada, capaz te enganchan a la salida y tenés que salir corriendo, literalmente. ¿Que qué pasó en el medio? Ni idea. 

ありえない。
Mujer japonesa Y: Te amo y quiero ir a verte cuando vuelvas a tu país. Ah, mientras te digo esto arreglo para salir con tu amigo. De quien también estoy enamorada. ¿Qué tendrán los argentinos?
Dos meses después se casa con uno nuevo y está embarazada. 

ありえない。

Compañeros de aventuras. Gunther et moi
infiltrados en el nomikai de una empresa en
el hotel Cerulean Tower de Shibuya. Sushi 
y bebidas gratis, mientras se graba un 
programa de TV al lado nuestro. 
ありえない。
Vivís en Japón, tu novia es china y la familia quiere que te cases con ella. Tené cuidado, tal vez le regalás los chocolates equivocados, los tira por la ventana en un ataque de ira y al responderle mal, la madre justo se da vuelta, te ve y te amenaza con un cuchillo para cortar pescado. No importa porque no hablás chino. Ah, a todo esto, estás en medio de uno de los terremotos más grandes de la historia del país y acaban de reventar una o dos plantas nucleares un par de ciudades al norte. Quedate tranquilo, es probable que cuando se le pase baje a buscar los chocolates, los pruebe, y te diga que le gustaron mucho.  

ありえない。

Arienai, arienai, arienai. La vida en Japón es arienai. Arienai seikatsu desu. 

Quiero resaltar que al menos esta es mi experiencia personal en todo el tiempo de relación que he tenido con este particular país, al que le tengo un gran afecto. Es posible que otras personas les cuenten algo distinto. Si tu experiencia es distinta, no dudes en compartirla. Este es el Japón que yo conocí y, francamente, el Japón que me gusta vivir y el que quiero compartir con quien tenga interés. Un lugar distinto en el que de alguna manera siempre hay algo nuevo para experimentar. Para aburrirse realmente hay que tener ganas. La gente, las imágenes, la comida, eventos sociales; todo es distinto y digno de ser conocido. 

Se me ocurrieron varias ideas para volver a darle vida a este espacio. Si bien pensaba empezar de cero creo que reciclarlo es una buena manera de homenajearme a mí mismo, por la dedicación que le puse en su momento y los buenos recuerdos que me trae. Hace dos años "Big in the World" era el concepto que quería desarrollar, pero creo que hoy por hoy esto está más a tono con las cosas que pasan por mi cabeza a diario. Siéntanse libres de explorar el archivo, de todas formas. Fue todo hecho con un gran nivel de improvisación, pero con muchísimo cariño. No estoy muy seguro de qué viene de aquí en más, pero es altamente posible que siga siendo así.  

Saludos a quienes llegaron hasta aquí y hasta la próxima. 

またね。

(Dedicado a Pablo Sangiorgio y Pablo Marseillán, sendos compañeros de aventuras por estos lares, cuya presencia siempre es recordada)